Historias del Chaco (Parte III): Una guerra de marcas

Más allá de todo lo que ocurre durante esos días de carrera en el Chaco, la competencia se ponía en marcha mucho antes de que la bandera verde bajará sobre el coche en punta, esta carrera era muy diferente a lo que se vivía en las picadas, ya que aquí incluso de antemano se podía definir todo. El Campo de batalla se reducía a los talleres, y la fuerza se mide de acuerdo al apoyo que daba cada marca, que a lo largo de los años pasó a ser fundamental para todos aquellos que querían vencer al Chaco. 

A lo largo de 50 años, han sido muchas las concesionarias que han visto una oportunidad en el Transchaco Rally de posicionar su marca, pero la historia resalta a tres de ellas, con tres apellidos que sin dudas hasta la fecha son relacionados con grandes proezas de pilotos y de monturas en el Chaco. Estos hombres, que han puesto gigantescas infraestructuras hoy están en un sitial privilegiado de la historia, junto a las marcas que representan. Por supuesto, hablamos de Toyotoshi, Carrizosa y Pappalardo. 

Sin dudas, la marca Toyota ha dejado una huella imborrable en el suelo chaqueño, no solamente por sus veinte victorias en la máxima prueba del motor en Paraguay, sino que además logró un impacto publicitario que, a cincuenta años de su primer éxito en el TCR, hoy coloca a la marca como una de las más vendidas del mercado nacional. 

La fórmula del éxito se ha repetido en veinte ocasiones, con leyendas del rally paraguayo llevando a los límites a los Toyota en distintas épocas. Desde la primera victoria de Marcos Peña y Pedro Federer con un Toyota 1000, las cuatro consecutivas de Juan Carlos Calvo, las hazañas de Gerardo Planas, la velocidad del Celica ST 185 de Marco Galanti, la dureza de los Corolla WRC de Alejandro Galanti y Francisco “Pancho” Gorostiaga y, la última vez en 2019 con el Etios R5 de última generación logrando el 1-2 en el podio con los hermanos Galanti, toda una historia difícil de resumir en un par de líneas. 

Pero estas veinte victorias van más allá de la parte deportiva, el propio Marcelo Toyotoshi, ganador en tres ocasiones de la prueba madre y presidente de la firma, es consciente de la influencia del Chaco en el crecimiento de la marca. “Cuando ganamos en el Chaco, en los años 70, la gente empezó a mirar a Toyota de otra forma, vieron a un auto duro que supera los obstáculos del inhóspito Chaco. Eso nos posicionó”, decía Toyotoshi durante la entrevista para el documental de Canal GEN. 

Pero todo esto nació en la visión del padre de Marcelo, hablamos de Don Naoyuki Toyotoshi, quien llegó desde Japón con su familia sin saber que crearía un imperio empresarial-deportivo, que sigue perdurando luego de 50 años. “Para mi, el legado que ha dejado mi padre es enorme, solamente que no se esperaba que yo me metiera dentro de un auto de carrera, como padre siempre se preocupa. Pero estoy orgulloso de lo que se ha construido y del aporte de la marca al automovilismo paraguayo” señaló Marcelo al ser consultado sobre su padre. 

Hoy, Toyota sigue apostando al automovilismo como plataforma para fortalecer la marca, ya sea compitiendo al alto nivel en la RC2 con los Etios R5, también apuntado a los jóvenes talentos apostando a una Copa monomarca como lo es hoy la Copa Etios, y el más reciente miembro de la familia, el flamante Etios R3, el legado Toyotero sigue intacto y perdura en cada rincón de la historia. 

La familia Pappalardo también ha hecho mucho por el Chaco, y es que la historia recuerda que el primer “pura sangre” llegó de la mano de la marca del óvalo. “En una cena, Don José Pappalardo nos felicitó por la carrera que habíamos hecho ese año, por más que no pudimos llegar al final. Pero ver lo que representaba la carrera emociono a Don José, que ese día nos dijo que para el año siguiente, Ford traería dos pura sangre para ganar el Chaco” decia Hector “Negro” Risso, el hombre insignia de Ford a lo largo del tiempo. 

Tape Ruvicha cumplió la promesa y para la edición 1977 el Negro Risso se subía a un coche preparado por el mismísimo David Sutton, quien estaba preparando los coches para el Campeonato del Mundo de Rallyes. “Para mi, estos coches fueron una bisagra en la historia del deporte motor paraguayo, con su llegada pudimos ver cómo estaba hecho un auto de carreras pura sangre Grupo 4”, decía justamente Luis Centurión a Beto Rodríguez en la última entrevista que dio antes de fallecer en 2019.

Dos victorias conseguiría Risso con el Ford, para luego dar paso a los coches del Grupo A, con otro auto insignia, el Escort Cosworth, con el que martín Maria Masi logró dos victorias resonantes en los años 1999 y 2000, agrandando la leyenda de la marca del óvalo, que pese a tener los R5 en esta época, no ha podido sumar otra victoria a su palmarés de siete. 

Otra marca fuerte es Volskwagen, con la representación de DIESA y el tremendo apoyo de la familia Carrizosa, la marca alemana se ha instalado desde el principio en el Transchaco Rally, desde la primera victoria en el año 1972 a manos de Gerardo Planas y Hector Risso con el siempre rendidor VW Fusca, hasta la época dominante de los Golf GTI a principios de la década del 90. Esta marca siempre ha estado en el Chaco, siendo protagonista en todas las clases. 

La época dorada de principios de los 90, con Orlando Penner y Dennes Tomboly, DIESA tuvo una larga pausa buscando la punta de la general, pero desde 2019, la marca alemana cuenta de vuelta con coches de fábrica top, como los son los Polo GTI R5, que además este año irán en armada al Chaco, los pilotos de punta, en lo que podría ser la vuelta de Volkswagen al reflector máximo, buscando cortar la racha de 27 años sin victorias en el Chaco. 

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