Historias del Chaco (Parte IV): Martín Masi y la victoria de la perseverancia

Uno de los emblemas de Ford cosechó dos triunfos en la prueba madre a lo largo de los años, pero para poder llegar a saborear la gloria máxima, tuvo que levantarse innumerables veces, en una muestra de perseverancia y templanza. Martín María Masi y su particular historia en el Chaco. 

Proveniente de una familia que desde siempre estuvo ligada al deporte motor, Martín Maria Masi cuenta como su hermano participó en las primeras ediciones de la prueba madre, a los mandos de un Volkswagen. La semilla del automovilismo empezó a dar sus frutos ya inmediatamente, y es que a la par de la vuelta del Rally luego de su suspensión en el año 1987, Martín hacía su debut con otro de sus hermanos, tripulando un VW Fusca. 

Rápidamente, y a base de resultados, Masi empezaba a sonar en el ruido motor a principios de los noventa, siempre bajo el escudo de Volkswagen, marca con la que empezaría a estar un poco más arriba en cada carrera. Como dato anecdótico, Martin Masi lo hizo debutar a otro ganador de la prueba madre, hablamos de Denes Tomboly, quien empezaba a dar sus primeros pasos como navegante, para luego pasar a la butaca izquierda. 

Sin pensarlo, Masi empezaba a hacer un camino que tendría su primer roce con la gloria en el año 1994, ya como piloto de la marca del Óvalo, Masi protagonizó una de las luchas más épicas junto a Orlando Penner, definiendo la carrera en pleno enlace, luego de que ambos tuvieran problemas en sus máquinas. Penner ganaba por nada y Martín dejaba escapar la primera chance de ser el nuevo rey del Chaco. Aquí se empezaría a forjar un camino que pondría a prueba el temple del piloto, con situaciones incluso fuera de lo común que le costaron carreras por un par de años más, hasta llegar al punto de quiebre. 

En las ediciones posteriores problemas en el coche impedían a Masi concretar la victoria, perdiendo carreras increíbles frente a José Carlos Grillón y Gerardo Planas. Eso no impedia que Masi trabajara más con el equipo buscando pulir cada detalle para siguientes ediciones:” Nosotros termina un Rally del Chaco y anotamos todos los errores y cosas a mejorar, ya en la Transchaco, de venia a Asunción pensábamos en lo que debíamos mejorar” décima el piloto a GEN. 

“Yo me acuerdo del Escort, cuando vino de Inglaterra, famoso le chaqueamos y allí mismo le hicieron unas modificaciones en origen. Recuerdo que perdimos una vez un Rally del Chaco porque no funcionó el caño del sapito del limpiaparabrisas o no alcanzó el agua que había en el reservorio. Y llegamos a adaptar un tanque grande, por debajo del copiloto y eso ya fue un problema menos” recordó Masi.

Pero si hay algo que caracteriza al carácter de Masi es la dedicación y el no rendirse. Para el año 1999, ya navegado por Hansi Thiede, Masi vería sus sueños concretarse, y es que el Chaco lo había elegido por fín, dándole su bendición y alineando todo para que el piloto de Ford logre su primer éxito chaqueño, justicia para alguien que trabajó por mucho tiempo para ser parte del selecto grupo de ganadores. 

“Entonces vos ibas descartando todos los problemas años tras años y cada vez dependemos menos de la suerte, y eso hizo que lograremos grandes resultados, a parte de las carreras que ganamos como estar en buenas posiciones o ganar primes o etapas. tener la punta siempre ahí para poder estar dentro de la conversación”.

El momento en la cima llegó para Martín Masi, quien reflexiona sobre lo que representó haber podido concretar tantos años de trabajo y esfuerzo:” El haber ganado el Rally del Chaco, primero que nada me trajo muchos amigos, conocí mucha gente y eso no tiene precio, me abrió las puertas en muchos lugares. Y aprendí muchísimo, aprendí lo que es la concentración que requiere, tanto dentro del auto, como en otro aspecto de la vida, la perseverancia, la disciplina. el formar parte de un equipo…. eso para mí fue lo más importante”.

Por dos años seguidos, Masi reinaría en el Chaco, cerrando un milenio y abriendo otro en la cima del mundo, siendo adoptado por el Chaco como uno de sus hijos más dilectos. En palabras de Diego Domínguez, Martín era un verdadero Toro en las picadas, siendo quizás uno de los más rápidos de la historia de la prueba. Otro que no niega su admiración hacia Masi es Don Pedro Fadul, quien siempre destacó el ritmo de Masi y de lo difícil que era estar a su par. Ya, a 21 años de su última victoria en el Chaco, Masi dejó un legado enorme, y sigue despertando admiración en el mundo motor. “En las picadas, no hay otro igual” decía Domínguez, y no en vano la frase favorita de Martín Masi guarda relación con ello… “Las picadas no tienen límites de aceleración”.

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